Cirugía segura y Covid-19
CIRUGÍA SEGURA Y COVID-19
21/07/2020
Desde el inicio de la pandemia que nos azota en este 2020, millones de personas en todo el mundo con problemas de salud crónicos o con enfermedades agudas no relacionados con COVID-19 han sufrido las consecuencias indirectas de esta nueva y terrible enfermedad. La regla ha sido citas canceladas, tratamientos aplazados, cirugías postergadas o suspendidas, servicios de urgencias abarrotados y por supuesto el miedo de salir y solicitar atención en un centro hospitalario. Todo esto ha incrementando la incertidumbre que cualquier situación de salud suele traer consigo para cada paciente.
Por si lo anterior fuera poco, la casi-saturación de los servicios de salud y las medidas de mitigación tomadas hasta ahora han modificado nuestro entramado y dinámica social, nos han llevado a cambiar nuestras prioridades personales y en el ámbito de la salud las consecuencias también se empiezan a notar. Quizá nos obligamos a tolerar más que antes algunos síntomas crónicos y a valorar más los periodos libres de síntomas; quizá ese reflujo que antes nos parecía insoportable hoy lo vemos como una molestia más tolerable; quizá tenemos en mente ese dolor abdominal crónico, ese estreñimiento, o esa hernia inguinal que ya sabíamos necesita operarse pero lo relegamos todo para después porque ahora todo parece ser distinto y tenemos preocupaciones más imperantes, más urgentes. Pero, ¿qué no nuestra salud debe continuar siendo prioridad?
Con el retorno paulatino a la nueva normalidad, que incluye aprender a vivir controlando el riesgo de contraer una enfermedad nueva con todas las medidas posibles de prevención, todo aquello que se detuvo -incluida la atención de salud para todas las enfermedades comunes, crónicas y urgentes que siguen aquejando al ser humano- debe reiniciar.
Si bien la COVID-19 trajo consigo riesgos e incertidumbre, la necesaria respuesta coordinada de países e instituciones aunadas a las ventajas de nuestro mundo multiconectado han rendido frutos. Gracias a una gran colaboración internacional a distintos niveles tenemos la posibilidad de dar pasos firmes y con seguridad para ofrecer atención médica y quirúrgica de todo tipo valorando el perfil de riesgo de cada paciente y cada condiciòn.
Así, los protocolos de seguridad para atención de pacientes no-COVID se refuerzan día a día y se va conociendo más sobre la enfermedad y su periodo de convalecencia. En esta fase dinámica de retorno a la normalidad resulta evidente que no debemos detener la atención de problemas de salud. Esta atención puede ser sumamente segura gracias a, entre otras medidas:
Consulta médica online. Nos permiten tener un primer contacto con menos riesgo, dedicando tiempo exclusivo al interrogatorio y a la revisión de su historia clínica, sin prisas. Permite decidir sobre el momento oportuno para planear una posible atención en consulta física de forma más eficiente.
Medidas de Sana Distancia en consulta y salas de espera. La consulta online permite disminuir considerablemente la cantidad de pacientes que acuden a consulta física y por lo tanto la aglomeración en las salas de espera -las cuales además cuentan con indicaciones claras para mantener sana distancia. Eso lleva a menor tiempo de espera y por lo tanto menor riesgo para usted en caso de requerir una consulta física en un espacio sanitizado de acuerdo a protocolos actuales.
Atención en hospitales “fríos” o libres de COVID-19. Existe en la mayoría de los hospitales un protocolo de atención distinto para pacientes con sospecha de COVID-19 y para pacientes con otras condiciones. Además existen centros de atención que se han reservado para continuar la atención de otras condiciones que derivan a potenciales pacientes con COVID-19 a centros de atención especializada para así poder ofrecer más seguridad a todos los pacientes.
Estudios de detección de COVID-19. Antes de cualquier cirugía o procedimiento invasivo, es indispensable valorar su perfil de riesgo y descartar una infección asintomática por SARS-CoV2. Dependiendo del contexto clínico puede ser necesaria una prueba de PCR, una tomografía, una valoración por un médico internista y hasta un periodo de cuarentena. Se trate de una cirugía de urgencia por apendicitis, colecistitis o de una intervención planeada por cáncer de colon, una hernia u otro diagnóstico existen medidas implementadas para atenderle en el momento y sitio más seguro posible.